24/7/07

Boda Jose Y Bea



El dia 23 de Julio del 2007 se casaron Jose y Bea, (Los Zipi Zape). La peña Judion os desea lo mejor. ¡¡¡¡¡¡¡ENHORABUENA¡¡¡¡¡¡¡¡¡

22/7/07

La fresita feliz, despedida de Jose

Erase una vez... una fresita feliz




Posted by Picasa

20/7/07

JOSETE´S GOODBYE

Epílogo

Amanecieron como buenamente pudieron, desayunaron
correctamente, y volvieron a subir al castillo para
hacerse unas fotos, ya que el día antes se olvidaron
llevarse la cámara.

Todo estaba a punto de caramelo para cerrar el
`círculo de la maleta´, haciéndole bajar al de la
despedida por la serpeante carretera con su entrañable
maleta de plástico duro; los coches preparados, la
maleta sacada al arcén en el parking del castillo,...,
pero únicamente el corazón blando, por no decir
`blandengue´ de Andrew evitó que `el hombre de la
maleta´ anduviera carretera abajo con la prolongación
de su brazo que en vez de acabar en manos con dedos,
finalizaban en pequeñas ruedas. Debido a esta osadía,
el maleficio de `la maleta roja´ perseguirá
eternamente al hombre más vacilado del fin de semana.

Capítulo II. "Vino con cuerpo, fresa con cara"

Despedida de Jose:

A la mañana siguiente, `el hombre de la maleta´
volvió a aparecer desde su portal con su inseparable
amiga, le recogieron y le llevaron al `Lazo´ desde
donde debía partir la expedición. Una vez más, un
gesto de asombro se dibujó en su rostro cuando vio que
entre los integrantes había alguna ligera variación;
los judiones con galones paternos se habían relevado y
de esta forma, Pepelu, el judión que le negó tres
veces a Josete su asistencia a la despedida, aparecía
en lugar de un Perico, que resignado hubo de quedarse
cumpliendo sus obligaciones paternales, aunque le
consta a quien escribe que aparte de lidiar con la
pequeña Itziar tuvo que luchar contra las ganas de
acompañar a la `manada´ en busca de diversión. Entre
risas y cardenales producidos por la conducción
temeraria de la noche anterior en el circuito de
karts, la expedición levó anclas hacia puertos
desconocidos para `el hombre de la maleta´. Por
cierto, algunas de las magulladuras y agujetas las
sufrieron incluso unas chanclas, propiedad de Raúl, el
cuñado de `el hombre de la maleta´, las cuales se
tiraron al asfalto del circuito como si de un
espontáneo en las Ventas se tratara, por lo que fueron
atropelladas indiscriminadamente una vez tras otra,
quedando más curtidas que el látigo de Indiana Jones.

Tras el viaje a ninguna parte que le prepararon el
día anterior a `el hombre de la maleta´, éste no
quería estrujarse mucho los sesos para ver a dónde le
llevaban esta vez, por lo que intentó relajarse lo que
pudo y le dejaron. La verdad, es que ni pudo ni le
dejaron mucho, primero por subrayarle una y otra vez
sus técnicas antideportivas al volante de su achacoso
kart, con el que demostró ser más guarro que Ralf, el
hermano de Schumacher, y por otro lado por la
incesante y repentina manía de hablar de puentes,
cuerdas y arneses, lo cual le provocó más de un
resoplido y más de un retorcijón.

Adentrándose en tierras castellanas, lo cual agradó
al homenajeado, finalmente llegaron a la meta pactada,
y que no era otra que la bella localidad vallisoletana
de Peñafiel, con su castillo henchido de orgullo en lo
alto del monte en cuya falda había crecido el pueblo
en época medieval, amén de la afición al buen vino,
como atestiguaban las famosas bodegas de Protos.
Confirmaron las reservas en un estupendo hotel,
dejaron sus equipajes, entre los que naturalmente
destacaba la maleta roja, cuya comicidad ya no se
podía quitar de encima, y recorriendo las calles,
degustaron unas cervezas en la Plaza de la Iglesia
para pasar posteriormente a uno de los momentos más
placenteros del fin de semana: el de devorar uno de
los manjares locales, el lechazo; ¡¡Excelente!!.
Ensaladas, vinos y chupitos no faltaron en la mesa, ni
tampoco, por supuesto, el vacile al futuro recién
casado. El `hombre de la maleta´ se debatía entre el
placer de las viandas y el temor a las alturas
ofrecidas por algún inoportuno puente que le amenazaba
con una experiencia más que desagradable.

Después de esperar un rato en la parada de autobús
que sube a la fortaleza, un lugareño informó a la
tropa de que los Sábados no pasaría transporte público
alguno, así que, en plena solanera de Julio
ascendieron el monte por las curvas de la carretera
hasta llegar al castillo donde supuestamente habían de
lanzarle atado a una cuerda desde un puente; `el
hombre de la maleta´, nada más entrar en la
edificación, lejos de informarse de precios y
horarios, se asomó al puente levadizo que recibía a
los visitantes pero comprobó para su tranquilidad que
tan sólo un metro y medio les separaba del hueco
inferior.

Se procedió a visitar el Museo del Vino que había en
el interior, con disparidad de opiniones y acogidas
entre el grupo, destacando la perplejidad de `el de la
maleta´, la cual aumentó cuando se vio junto a sus
`raptores´ y otros visitantes ante una enóloga dando
lecciones vitivinícolas y encarándose con cuatro copas
alineadas, de buen vino de la zona; uno blanco, uno
rosado y dos tintos se mostraban impacientes por ser
analizados según la liturgia enológica. Nociones
básicas aliñadas con risas y buen humor otorgaron a
los participantes unos interesantes conocimientos para
engancharse a la Cultura del Vino. Nueva caminata de
bajada, cansancio físico, más cervezas, fusilamiento
verbal contra el damnificado, cena de comida rápida y
vuelta al hotel para `apañarse´ en diez minutos.

Aunque al `homenajeado´ le costó volver a salir
debido a una fulgurante caída en los brazos de Morfeo,
sus `verdugos´ entraron en su habitación y le
obsequiaron con `ropa cómoda´ para salir a dar un
`paseo´. Como un gusano convirtiéndose en bella
mariposa, nuesro `hombre de la maleta´ se transformó
en una jugosa FRESITA. Inenarrable el aspecto del
sujeto, creo que en este caso es más adecuado ver las
fotos colgadas en la sección correspondiente del blog
judión.

Curiosamente, esa noche, en Peñafiel, tocaba en
concierto Melendi, cuya música se podía oir desde
cualquier zona del pueblo. Sin embargo, para su
desgracia, la `fresita humana´ le eclipsó totalmente.
Espero que el `asturianu´ no se lo tome a mal. El
triunfo entre los autóctonos fue pleno; si ya con ser
forastero en un pueblo, las miradas suelen posarse en
uno, con el reclamo fresero, las miradas carecían de
disimulo, las risotadas y codazos avisadores precedían
el `paseíto´ de la troupe circense, con `la fresita
humana de la maleta roja´ abriéndose paso, escoltado
con seis hombres de negro con la foto del protagonista
enseñando sus posaderas `simpsonianas´ hasta altas
horas de la noche.

19/7/07

"JOSETE´S GOODBYE"

Capítulo I. "Érase una vez un hombre a una maleta
pegado"

Érase una vez un hombre a una maleta pegado que fue
citado el Viernes, 14 de Julio, en la Fuente de Goya,
en los aledaños del `Carreful´ de Getafe Norte. Por
supuesto debía venir con el equipaje y en Metrosur
hasta el lugar comentado con el fin de emprender un
viaje hacia un destino desconocido. El Metrosur no iba
escaso de viajeros pero el azar quiso que `el hombre
de la maleta´ se encontrase en los andenes con la
familia Movilla-Guillamon al completo; familia ésta
que ya había avisado a los protagonistas de la
despedida de soltero que no podrían participar de los
festejos que se les estaban preparando. Además en uno
de sus vagones también se encontró con quien está
narrando esta historia, sólo faltaba que se encontrara
con el cura que le iba a casar ocho días después...
Quien escribe, lógicamente tuvo que tragar saliva y
tirar de improvisación y reflejos para explicarle al
`hombre de la maleta´ por qué no llevaba su equipaje
consigo. Las risas y las miradas tanto cómplices como
evasivas caramboleaban entre los acompañantes de aquel
hombre con maleta roja.

La familia Movilla-Guillamón se despidió de `El
hombre de la maleta´ y de su acompañante. Éstos
llegaron al lugar señalado y se fueron juntando con el
resto de sus verdugos poco a poco, primero junto a la
fuente y después dentro del `Carreful´, donde se hacía
tiempo para que llegara todo el tropel que
supuestamente debía realizar la expedición... Todos
excepto `El hombre de la maleta´ dejaron supuestamente
sus maletas en los supuestos coches que supuestamente
se habían aparcado por la zona, con lo cual la estampa
reflejaba a un grupo de tíos entre los que destacaba
uno de ellos que iba paseando su inseparable maleta
roja de un rincón a otro del centro comercial, por la
segunda planta, por la tercera, por las escaleras
mecánicas, por escaleras no mecánicas, por la
cervecería donde se degustaron unas jarras de `zumo de
cebada´, por la pasarela y ascensor que conducían al
exterior la maleta roja seguía fielmente, cual
perrillo faldero, a ese muchacho que no dejaba de
poner muecas de no saber por dónde le daba el aire.

Los pasos del grupo les condujeron al circuito
temporal de karts que había instalado en el parking...
más latas de cerveza, más muecas de asombro y la
maleta colorada `descansando´ en una consigna
totalmente improvisada por no estar aconstumbrados a
recibir aprendices de piloto con una maleta pegado a
uno mismo como si de un Fernando Alonso, caminando por
el `paddock´, se tratara. Mientras que la exhausta
maleta se recuperaba de su inesperada caminata, con
dolor de ruedas y con la ropa dándole vueltas por el
estómago, Andrés, Manolo, Raúl, Perico, Óscar, Jesús y
`El hombre de la maleta´ disputaron unas tandas
automovilísticas en las que los piques deportivos no
faltaron y la diversión experimentada dejó huella por
lo que se tiene intención de repetir la experiencia...
de montar en karts, no de pasear con una maleta
adherida.

Posteriormente, la `manada´ emigró al cercano Keops,
bueno, cercano si no tienes que llevar equipaje,
claro, donde se devoraron aperitivos, tapas y
cervezas...`El hombre de la maleta´ ya no sabía si
llegaría la hora de zarpar o no, pero lo que no se
esperaba es que tuviese que volver a altas horas de la
madrugada, con el Metrosur ya cerrado, hasta el centro
de Getafe tirando de su compañera escarlata, eso sí,
acompañado de la mayoría de la expedición; A modo de
Don Quijote del Siglo XXI, la Glorieta de las Tinajas
Gigantes, el Parque de Castilla-La Mancha, el
monstruoso `Lazo´ y la Universidad sirvieron de
escenario par el periplo del Caballero de la Triste
Figura, con la diferencia de que Rocinante había sido
suplantado por una maleta de plástico duro. Se
procedió a tomar la `penúltima´ ya únicamente con
Andrés, Perico, servidor, el homenajeado y
naturalmente, su maleta, en el Marengo, donde la gente
miraba de reojo al extraño personaje que se escondía
tras una mueca de surrealismo, a su acompañante
inanimado y a los tres escuderos que le quedaban.

La idea era dejar al `segoviano´ en su casa sin más,
sin darle explicación de si eso era ya toda la
despedida o, mejor dicho, asegurándole que eso era
todo, que como sabíamos que sólo quería una noche de
despedida en vez de todo el fin de semana, pues que
esa que acababa de vivir había sido su homenaje,
ahondando en su cara de póker, para posteriormente
llamarle o mandarle un SMS y volverle a citar el
Sábado a las 10:00 de la mañana... La llamada
`Maldición de la Penúltima´ hizo que recibiese la
llamada en el Marengo, por lo que el efecto de
desconcierto final menguó, aún así la estampa de ese
hombre a una maleta pegado es algo imborrable para los
anales judiones y digno de la expresión publicitaria
de `hay cosas que no tienen precio´...

(Mañana, el Capítulo II)

15/7/07

Sydney
















































































































Tokyo City Ciudad sin ingles..

Pues si, ese podria ser el resumen de nuestro minibreak en tokyo. Estuvimos un día y medio y la verdad es que no nos dio tiempo a mucho. Aún asi nos dio tiempo a darnos un pirulillo y pasar por el palacio imperial, el distrito de los bancos y la zona tecnologica.
Esto es la entrada a un templo que esta en mitad del distrito de los bancos.
























Eso si tokyo esta lleno de tios bajitos con ojos rasgados, dicen que se llaman japos... y que escriben rarisimo¡.













No sé porque me acorde de José....

Los restaurantes locales
Y esto era digno de ver, un water-bide que tenia unos botoncitos para limpiarte "automaticamente"